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S.O.S:
SALVEMOS EL MUSEO DE SANTA CRUZ
Hace
algunos años escribí un artículo de
opinión que fue publicado en varios
medios de comunicación, donde denunciaba
la política errática que en materia
cultural se seguía desde la Junta de
Comunidades de Castilla-La Mancha (JCCM).
Con el transcurso de los años esta percepción,
no sólo no ha disminuído; por el contrario,
se ha acrecentado.
El máximo
exponente que pone en evidencia la falta
de una reglada y estructurada política
cultural, lo encarna la nefasta gestión
de un museo tan emblemático en la región
como el de Santa Cruz.
En los
círculos más cercanos a este museo circula
una frase, "Salones Santa Cruz", como
forma de denominar al mismo. La misma
ha sido acuñada por alguien que conoce
y quiere bien al museo. A mucha gente
le sorprendería conocer el nombre y
el cargo de la persona autora de esta
frase; que por otra parte, sintetiza
de forma acertada, descriptiva y crítica,
la situación lamentable por la que atraviesa
la gestión del museo de Santa Cruz y
sus filiales.
No es de recibo,
que este importante centro museístico
toledano, buque insignia de la cultura
y depositario de un ingente legado histórico
y cultural, se mantenga en una situación
infame, fruto, entre otras cosas, del
caos histórico que supone la falta de
coordinación entre las distintas administraciones
de las que en un sentido u otro depende.
Así pues, tenemos que la titularidad
del edificio es estatal (Ministerio
de Cultura), y la gestión y el personal
del mismo es de la JCCM, con una triple
dependencia a su vez, Consejería de
Cultura, Delegación Provincial de Cultura
y Dirección del museo; que por sorprendente
que parezca al depender de la misma
Administración (JCCM) no es sinónimo
de coordinación y entendimiento.
Esta
doble dependencia administrativa, ha
dificultado el desarrollo normal de
un espacio museístico de primera magnitud,
que si por algo se caracteriza en los
últimos años, es por ser un barco sin
rumbo, expuesto a las veleidades y los
caprichos de unos políticos más empeñados
en el lucimiento propio, que en articular
un verdadero proyecto que ponga en valor
un edificio único, y unos fondos expositivos
ingentes. Si no, como puede entenderse
el que desde el año 2000 (año de la
magna exposición "Carolus"), la colección
expositiva permanente del museo no vuelva
a su lugar de origen, con la excusa
de la realización de unas obras en el
crucero que nunca tocan. O que dos filiales
del Santa Cruz, como son el Taller del
Moro y el Museo de Arte Contemporáneo
lleven largos años cerrados sin vislumbrarse
un futuro cierto sobre los mismos. Esto
sin mencionar la lamentable situación
del Museo de los Concilios, donde se
convive con dos grandes zanjas abiertas
hace más de siete meses para realizar
trabajos arqueológicos, y que una vez
finalizados no han sido cerrados, con
el consiguiente peligro para los visitantes.
Lo último, es el reciente cierre de
la sala de arqueología del propio museo
por inundación de la misma sin que exista
certeza sobre su apertura.
A
todo esto, se une la muerte lenta (por
falta de uso) del restaurado Convento
de Santa Fe (eterna ampliación del museo)
terminado hace más de tres años y en
espera de un proyecto museográfico
que de utilidad a su espléndidas salas.
Aunque parece que esto último está en
vías de solución, pues en unas declaraciones
del señor Palomaro, éste dijo: "ya sabemos
lo que vamos a exponer en Santa Fe,
arte toledano medieval". ¡Eureka!, tan
sólo han tardado tres años en decidir
qué se expone; calculando los siguientes
pasos a realizar para la apertura al
público, con suerte dentro de otros
tres o cuatro años podremos visitarlo.
Esta
desidia y falta de apuesta clara sobre
qué museo queremos y qué contenido habría
que darle, ha dado paso a un largo periodo
de tiempo (demasiado), donde la indefinición
acerca de un proyecto museístico serio,
ha llevado a una utilización desordenada
de las salas principales del museo (crucero);
de forma, que junto a grandes exposiciones,
se han expuesto otras, que sin valorar
su calidad, desmerecían respecto al
marco que las acogía. Esto sin citar
los múltiples usos, al entender de muchos,
inadecuados, que de las salas del museo
se ha hecho en los últimos ocho años.
Así, podemos decir, que han acogido
desde una magna toma de posesión del
Presidente regional, hasta la realización
de un programa de radio en directo en
pleno crucero con las consiguientes
quejas de los visitantes que en ese
momento se encontraban viéndolo; pasando
por ruedas de prensa de portavoces políticos
regionales, celebración de catering,
charlas amenas a los jubilados realizadas
por una entidad de ahorro, conciertos,
firmas de convenios y acuerdos varios
que nada tenían que ver con el museo,…
etc, etc, etc. Como si en vez de tratarse
de un museo serio, se tratase de una
gran sala polivalente, donde bajo el
manto que atrae tanto a los políticos
de "marco incomparable", pudiera "utilizarse"
un espacio expositivo para todo menos
para aquello para lo que fue concebido
en su día al crearse como Museo Provincial.
Según
parece, todos estos usos inadecuados
dados a las salas del museo, van a quedarse
cortos en comparación con el próximo
evento para el que se pretende "utilizar"
el museo. El día 15 de febrero está
programada la entrega de los premios
"Alfonso X el sabio " de novela histórica,
y la CCM ha previsto hacer la gala de
celebración de los mismos en la planta
baja del crucero, utilizando sus amplias
salas a modo de gran "comedero" para
más de 900 comensales, a mayor gloria
de los responsables políticos que prestan
el museo para la realización de este
evento, como si no existieran sitios
más adecuados para realizarlos (¿Quizá
un restaurante?).
Es todo tan
incongruente y sangrante, que la llamada
sala de exposiciones temporales, creada
para tal fin, recoge desde hace ocho
años de forma "provisional", parte de
la colección permanente que se exponía
en el crucero, entre la que se encuentra
la colección de grecos. Esto supone
una mínima parte de lo que se exponía
en el museo, que duerme el sueño de
los justos en sus almacenes. Todavía
algunos turistas, guía en mano, preguntan
por la gran y valiosa colección de tapices,
o por el pendón de la batalla de Lepanto,
o la gran colección de muebles antiguos.
Siendo
pública y notoria la gravedad de la
situación enunciada (cualquier toledano
mínimamente interesado la conoce); lo
realmente sorprendente es que la misma
no haya sido denunciada desde las tribunas
públicas que encarnan las diferentes
asociaciones y colectivos culturales
de Toledo. Resulta curioso que la última
batalla que han mantenido algunas de
estas agrupaciones tenga que ver con
el presunto "expolio" de cuadros del
Greco procedentes del Museo del Greco,
y no hayan denunciado el "expolio" producido
en el Museo de Santa Cruz, donde esta
misma semana cinco de los ocho cuadros
originales del Greco han sido cedidos
a sendas exposiciones; poniendo en evidencia
la desastrosa política de préstamos
seguida por los responsables del museo,
que dejan huérfano al mismo del mayor
reclamo de los turistas.
Por
tanto, cualquier observador podrá deducir
que la salvación del Museo de Santa
Cruz pasa por la elaboración de un plan
global que delimite el futuro del mismo,
fijando unos plazos ineludibles de actuación
(no valen actuaciones parciales, a modo
de parches, que una vez finalizados,
son puestos en cuestión por otras posteriores),
bajo el prisma de la eficiencia y la
profesionalidad. Sólo así lograremos
sacar del ostracismo a un gran Museo.
En
Toledo a 29 de enero de 2008
PRESIDENTE
DEL COMITÉ DE EMPRESA DE LA DELEGACIÓN
DE CULTURA DE JCCM EN TOLEDO
Manuel
Gómez-Calcerrada Guillén. DNI.3.819.709
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