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El
presidente Barreda acaba de anunciar
un gran Pacto por la Vivienda, y ha
convocado a las fuerzas políticas, empresariales
y sindicales a sumarse a él. A sumarse,
eso sí, de manera ciega, sin posibilidad
de hacer aportación alguna.
Viendo
el desarrollo del mercado de la vivienda
en los últimos años, y como hemos acabado
en estallido y crisis, me gustaría plantear
algunas peguntas… ¿Se imaginan que en
esta región, se produjeran muchos incendios,
y hubiese que contratar a muchos bomberos?
¿Y que cuando estuviesen a punto
de extinguirse, y por lo tanto no necesitásemos
tantos bomberos, la solución que propone
el gobierno regional fuese incendiar
más, para que los bomberos no se quedasen
en el paro? Pues algo parecido está
proponiendo el Sr. Barreda.
Leído
el borrador del Pacto, a uno le viene
a la cabeza la frase de los hermanos
Marx, en aquella película, creo que
era Los Hermanos Marx en el Oeste cuando
viajaban en la locomotora: ¡más madera!.
Veamos por qué. En el borrador, que
por cierto, apostillan como de difusión
restringida, (tendrán que explicar el
por qué de este pretendido secretismo),
como medida más espectacular proponen
la creación de una nueva figura
de vivienda: la Vivienda Público
Privada (VPP); que se añade a las ya
existentes de Régimen General, Especial
y Precio Tasado, que, por cierto, cuya
construcción no era exclusividad de
la administración.
Al denominarse
"Pacto por la vivienda", uno
se imagina que el problema que se quiere
acometer es la falta de vivienda. Sin
embargo, el pasado fin de semana leíamos
en el diario EL PAÍS que Castilla-la
Mancha, además de ser una de las regiones
donde más viviendas se habían construido,
era la región donde menos viviendas
se habían vendido (2 de cada 3 viviendas
construidas). Al mismo tiempo la región
cuenta con registro de más de 40.000
demandantes de vivienda, que no han
podido acceder a ellas. ¿No se tenía
esto que regular con la ley de la oferta
y la demanda? ¿Por qué no han funcionado
las leyes del sacrosanto mercado? ¿O
es qué tal vez el problema no es la
falta de vivienda, sino el del acceso,
de cada vez más sectores de la población,
a la vivienda que se ha construido,
y por lo tanto el problema ha sido de
adecuar la política de vivienda a las
necesidades de los ciudadanos? De ahí,
que como primera conclusión podamos
deducir que la solución no es construir
más. Medida con la que agravaríamos
otros problemas: medioambientales, sociales,
urbanísticos, etc.
Lo que es
realmente el busilis del pacto es, por
un lado, paliar los efectos del parón
del boom inmobiliario (más paro, pero
también menos beneficios para los promotores
y constructoras) y por otro, inyectar
recursos públicos a las entidades financieras
que puedan estar atravesando dificultades
en estos momentos.
Como muestra,
un botón de lo que dice el pacto
respecto a la forma de financiación
de las sorprendentes medidas que
se proponen (punto 8, pag. 16): "La
Junta de Castilla-la Mancha establecerá
una línea especial de financiación,
con el apoyo de instituciones financieras
europeas, con el fin de inyectar liquidez
a las operaciones que en colaboración
con los bancos y cajas de ahorro se
desarrollen en el marco de este Pacto".
¿No sería más lógico y eficaz no engordar
el parque inmobiliario y facilitar un
verdadero plan de rehabilitación de
viviendas, de desarrollar una política
que facilite el acceso de las viviendas
vacías en alquiler, con unos precios
de acuerdo con las rentas anuales de
los más de 40.000 solicitantes de viviendas?
El
gran dulce que ha puesto el Sr. Barreda,
a modo de slogan publicitario, ha sido
el de: "viviendas para parejas
jóvenes de 130.000 a 150.000 euros pero
pagando 600 ó 700 euros". A poco
que hagamos números veremos que
se tardarían en pagar 45
ó 50 años, según los tipos de interés
actuales. Es decir, que sí una pareja
joven compra una vivienda con
25 ó 30 años, al menos va a pasar de
10 ó 15 años pagándola con parte de
la pensión de jubilación. Pregunten
a los jubilados si con su pensión pueden
pagar, no esa cantidad, sino la mitad.
Estaría
mucho mejor que antes abordar una crisis
de estas características, que nos afecta
a todos, no sólo a los trabajadores
y empresas de la construcción, se hubiese
abierto un gran debate social, con la
más amplia participación de todos, para
afrontar soluciones a medio y
largo plazo, que cambien el modelo productivo
de esta región. Un modelo que ha estado
en manos de los especuladores, con la
complicidad del gobierno regional, y
que sólo unos pocos se han atrevido
ha denunciar.
El borrador del
pacto se debería hacer público para
que los ciudadanos piensen, discutan
y propongan soluciones, y no como ha
propuesto el Sr. Barreda: ¡MÁS MADERA!
José E. Chozas Palomino
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