|
Debe
ser que el verano trastoca las cabezas
y nos lleva a descubrir tramas y secretos
donde todo es sencillo, claro y transparente.
Nunca
pensé que me iba a ver obligada a escribir
estas líneas, nunca pensé que iba a
tener que defenderme de una acusación
tan absurda, pero supongo que el manifestar
mi opinión sobre todo lo que me llama
la atención acarrea consecuencias de
este tipo.
Dos acusaciones se
me han hecho recientemente: La primera
consiste en ampararme bajo un seudónimo
para poder impunemente decir cuanto
se me antoje sin que nadie sepa quién
lo ha dicho. La segunda, de intentar
conspirar, desde esta columna de opinión,
contra ciertas instituciones.
Respecto
de la primera, es cierto que escribo
con un seudónimo, pero el anonimato
no es la razón de llevarlo. Voy a explicarlo
cuando en realidad lo que debería estar
haciendo es dando mi opinión sobre otros
temas. Me dedico a distintas actividades
profesionales, y entre ellas el escribir.
Galiana es el nombre bajo el cual realizo
toda actividad relacionada con la escritura
y la literatura. En cualquier acto que
tenga que ver con esta faceta, mi rostro,
para nada anónimo, va acompañado del
nombre de Galiana.
Resuelto el
tema de que Galiana no es un seudónimo
bajo el que esconderme, abordaré la
segunda acusación. Mis palabras son
sólo opiniones, manifestaciones de mi
derecho a la libertad de expresión y
desde ellas no pretendo orquestar nada
contra ninguna Administración pública,
asociación de carácter privado o persona
en concreto.
En Toledo ya tenemos
suficiente con las tramas ocultas existentes,
ya tenemos demasiadas verdades a medias,
ya se nos oculta la información convenientemente,
ya disponemos de un subsuelo mafioso
con la suficiente contundencia como
para que servidora se dedique a intentar
derrocar a nadie, o a poner a los toledanos
en contra de alguien concreto.
Dicho
todo esto la intención de continuar
ejerciendo mi derecho a la libertad
de expresión (otorgado por la Constitución
de 1978) como hasta ahora he venido
realizando en Toledo Mágico, o en cualquier
otro medio de comunicación, (siempre
que mi salud me lo permita), desde el
respeto por las personas, las instituciones,
y/o asociaciones sobre las cuales vierto
mis opiniones, característica está que
siempre me ha acompañado.
Galiana
|