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Incultos
y provincianos
Desde
el Ayuntamiento, más en concreto el
Concejal de Movilidad y el Concejal
de Educación y Cultura, se nos llama
a los toledanos catetos y provincianos
por querer proteger nuestro legado histórico
y cultural, en un Pleno Municipal.
No
voy a entrar en la discusión si desde
la Corporación Municipal se pueden hacer
este tipo de declaraciones, o de si
es el Pleno o no el lugar idóneo para
realizarlas, eso sería perderme en la
puesta en escena que se hizo desde el
Gobierno Municipal, prefiero analizar
el texto que los Ediles pronunciaron
y que por cierto, ambos, llevaban escrito
en un papel. ¿Será eso disciplina impuesta
por su Alcalde?
Cateto según
el diccionario de la R.A.E. se utiliza
en tono despectivo como sinónimo de
lugareño o palurdo; un palurdo es una
persona tosca o grosera, y lugareño
es alguien propio de un lugar. Un provinciano
es una persona poco elegante o refinada.
En consecuencia, para nuestros Ediles,
los toledanos somos toscos, groseros
y poco elegantes.
Desde mi tosquedad,
mi grosería y mi falta de elegancia
no concibo porque nos tienen que arrebatar
uno de los iconos con el cual esta ciudad
se identifica ante el resto del mundo.
Esta palurda lugareña entiende que debamos
prestar obras de arte, todos los museos
lo hacen, pero prestan un cuadro, a
lo sumo dos, jamás prestan toda la obra
completa. Es cierto que la Real Fundación
de Toledo no ha dejado salir "Vista
y plano de Toledo" y con eso pretenden
callarnos la boca a los catetos toledanos
cuando decimos que la ciudad esta sin
"grecos".
Desde al
Ayuntamiento no dan explicaciones de
porque nos dejan sin "grecos"
como tampoco las dan de cómo se transforma
"Vega Baja 2" en "Santa
Teresa 2" para de este modo poder
recalificar el terreno, y por fin, poder
construir el dichoso centro comercial
sobre un yacimiento arqueológico incluso
por encima de la documentación que avala
la existencia de tales restos, y no
voy a mencionar a la UNESCO porque me
parece hablar siempre de lo mismo.
El
ser Ciudad Patrimonio de la Humanidad
es algo que a esta Corporación Municipal,
y a las anteriores, solo les importa
para conseguir votos que les ayuden
a conquistar el poder o les haga mantenerse
en el mismo, pero que una vez conseguido
el objetivo prefieren las especulaciones
urbanísticas tan de moda en otras ciudades
españolas.
Esta cateta provinciana
solo pretende que sus hijos dejen de
ser unos tocos y poco elegantes toledanos
porque sepan admirar la cultura del
increíble lugar donde residen. Parece
ser que nadie entiende que el patrimonio
histórico cultural que poseemos no lo
hemos heredado de nuestros padres, se
lo hemos tomado prestado a nuestros
hijos.
Tengo que darles la razón
a los Concejales que nos llamaron catetos
y provincianos porque cada vez los mandatarios
destruyen más cultura disminuyen nuestras
oportunidades de dejar de ser toscos,
groseros y poco elegantes. Por cierto,
si siguen así, a las generaciones venideras
en lugar de identificarla con los conceptos
cateto y provinciano, se las podrá calificar
como borregos serviles.
Galiana
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